esa que corrió desbordada
por mis brazos,
esa que brotó de mis ojos
e inundo el alma.
Hoy te sentí en el viento
que tocaba mi ventana,
ése que cada noche
susurra tu nombre
y desgarra la calma.
Hoy te sentí en cada paso,
en cada palabra,
en cada gesto.
Hoy te extrañé como antes;
hoy, ayer y siempre.
Hoy tengo ganas de que vuelvas a mi,
de ser dios y darte la vida,
o ser dios y quitarme la mía.
¡Qué daría por estar contigo!,
pudriéndome bajo la estéril tierra,
contemplando el polvo
compañero de la vida eterna.
Hoy mi llanto silencioso gritó.
Hoy te lloré como siempre,
hoy te quise abrazar y no estabas,
hoy quería decirte que te amaba...
Ya no hay vuelta atrás,
nunca más te veré,
nunca más te abrazaré.
Si pudiera retroceder el tiempo,
no te abandonaría compañero,
no callaría esto que siento.
[ Para Mateo ]
