lunes, 19 de diciembre de 2011

Interrogación

¿Por qué será
siento un nudo en el estómago,
una corriente tensa
llegar a los hombros?

¿Por qué será
que me pesan los ojos
en un parpadear?

¿Por qué será
la sonrisa que dibujo
no brilla?

¿Por qué será
que en vez de subir peso
sigo bajando?

¿Por qué
las noches son eternas,
y mis horas de sueño quimeras?

Por qué será
que siento un vacío
que carcome mis venas?

¿Por qué será
que mi sangre circula
con tristeza?

¿Por qué será
que hago canciones tristes,
con desesperanza?

¿Por qué será
que pienso en cualquier cosa,
menos en lo que debo?

¿Por qué divago
encerrada en mi cuarto
con este tremendo peso
en mis párpados?

¿Por qué mi estómago
se atribula;
por qué los días
ya no me son inherentes?

¿Por qué los abrazos
 que recibo
los siento vacíos,
fríos?

¿Por qué
me siento derrotada
si aún no he perdido ninguna batalla?

¿En qué momento
los rayos de luna
dejaron de iluminar los intentos?

¿En qué momento
lo hermoso se convirtió en siniestro?

¿Por qué mi hablante está triste;
por qué mi corazón no aguanta como antes?

domingo, 18 de diciembre de 2011

De bolsas y propinas

Un día olvidado en mi memoria crucé mis ojos con los tuyos,
además de unas palabras, tal vez un “hola”.
Varios días el ritual se repitió.
 Ratos libres sin propinas, sin empacar y sin nada que hacer nuestro “hola” dio paso a más palabras, ahora habían temas y cosas en común.
Fuimos cómplices de risas, de miradas, fuimos amigos más allá de nuestro rito.
De pronto, entre tanto carro y compras surgió algo, un amor en medio  de bolsas y propinas.
Un amor que me devolvió la vida.


[ Algo que escribí y jamás alcancé a dedicar ]

miércoles, 12 de octubre de 2011

Caballero Andante

  I

Quisiera arrancarme tu nombre de mi piel,
desollarme por completa,
y ver correr ríos rojos
hasta mis pies.

Quisiera arrancarme el corazón,
para no sentir su latir
ante el sonido de mis labios
cuando pienso en ti.

Quisiera arrancarme las entrañas,
ver mis visceras,
y con ellas armar una cuerda
en donde cuelgue mis emociones.

Quisiera tener cerca tus labios,
sentir que anhelan los mios,
para perderme
en tus fluídos.

Quisiera no tener piernas
para no poder acercarme a ti,
no caminar ante tu presencia
en el día que me dejaras ir.

Quisiera arrancarme los brazos,
para no tocarte,
que el tacto sea ciego
para no anhelarte.

Quisiera,
así como tu robas mis sueños,
yo hacer lo mismo en ellos.

      II

Sacarme los ojos
es poco,
al menos no te seguiría viendo,
pero serías nítido en mis pensamientos.

Me arranco el cerebro
para borrar la memoria,
olvidar tus besos, tus caricias
y esos falsos te quiero.

¡Cuán desgarrador
es este dolor que siento,
cuán cruel es querer
sin recibir un consuelo!

Me sueño entre tus brazos,
acariaciando tus cabellos,
besando tus ojos,
perdiendome en ellos.

Extraño al compañero,
al amigo, al amante.
Extraño a quien no me extraña
y menos piensa como antes.

Extraño el fuego
que ardía en mi pecho,
con sólo saber
rosaría su piel.

Extraño mi concentración,
compartir mis anhelos,
mis sueños,
por qué no, también miedos.

Si pudiera me arrastraría
como vívora en los suelos
con tal de que te devuelva
el fuego.

Mi llama se encendió,
la tuya murió,
y yo pierdo
como antes a quien quiero.

      III

Quisiera caer desde el cielo,
gritar improperios,
mirar con mis ojos la muerte
y en esa instancia por última vez verte.

Como quisiera dijieras:
 "lo siento,
te traté peor que un perro",
pero no creo ocurra ello.

Como quisiera decirte,
que yo por ti muero,
que mis venas fluyen
por tu veneno.

Como quisiera
que me dieras la oportunidad,
al menos intentar,
enmendar lo que hice mal.

Hay ratos que siento culpa
ante mi ceguera,
no darme cuenta
que el amor ya no valía la pena.

Como quisiera verte de nuevo,
tomar tu rostro,
ver tus ojos,
y esperar me digas te quiero.

           IV

Cómo tan errada he sido,
que no me di cuenta
que tu amor era frio.

Creí en el día,
en la fecha,
en tu falsa sonrisa,
y en las palabras rastreras.

Creí en tu abrazo fuerte
cuando abriste el portal,
cuando entre tus brazos me elevaste
y me besaste.

Creí en los planes
del día siguiente,
en tu sonrisa inocente,
creí.

¿Por qué mi caballero andante
tenías que hacer eso para matarme?,
¿Por qué no fuiste sincero
cuando me felicitaste por el tercero?

¿Por qué
tratarme como una desconocida,
si  tus labios
tanto decían me querían?

No sé que más me duele:
perderte caballero
o que hayas montado aquel juego.

Cuando llegaste
no tenías adarga encinto,
menos rocinante.

Ahora tu adarga
yace clavada en mi pecho,
mientras montas el rocín de hierro.








sábado, 24 de septiembre de 2011

Nostalgia de un otoño pasajero

Hoy te lloré con mi sangre,
esa que corrió desbordada
por mis brazos,
esa que brotó de mis ojos
e inundo el alma.

Hoy te sentí en el viento
que tocaba mi ventana,
ése que cada noche
susurra tu nombre
y desgarra la calma.

Hoy te sentí en cada paso,
en cada palabra,
en cada gesto.

Hoy te extrañé como antes;
hoy, ayer y siempre.

Hoy tengo ganas de que vuelvas a mi,
de ser dios y darte la vida,
o ser dios y quitarme la mía.

¡Qué daría por estar contigo!,
pudriéndome bajo la estéril tierra,
contemplando el polvo
compañero de la vida eterna.

Hoy mi llanto silencioso gritó.
Hoy te lloré como siempre,
hoy te quise abrazar y no estabas,
hoy quería decirte que te amaba...

Ya no hay vuelta atrás,
nunca más te veré,
nunca más te abrazaré.

Si pudiera retroceder el tiempo,
no te abandonaría compañero,
no callaría esto que siento.

[ Para Mateo ]

martes, 20 de septiembre de 2011

Amor cortés

Tu mirar me atraviesa,
me desnuda,
me eriza el alma
y contorsiona la piel.

Mis entrañas se rinden
en tu presencia.
Respiro hondo, 
espero tu boca.

Tus brazos
rodeando mi cuerpo,
Me hacen cristal frágil,
endeble.

Soy Arciila
 moldeable a tus manos,
dame la forma que quieras

Soy hielo derretido
al contacto de tus labios,
corazón ardiente
con latidos tenues.

Mi alma se eleva,
toca el cielo,
es a ti quien quiero.

¿Cuántas noches
te anhelé,
soñé,
mi caballero andante?.

Tú sin Rocinante,
ni adarga encinto
me conquistate.

No dejes jamás despertarme
de este sueño alucinante,
 sólo quiero amarte
y mi vida regalarte.


 

lunes, 19 de septiembre de 2011

Los Años dorados


Las tormentas han cesado, - Cariño, el invierno ha terminado -, ahora los amantes salen a pasear. Propongo se vistan lindos y salgan, quizás con el aire recuperen los años que los han ignorado.
Tal vez es tiempo de cambiar sus historias, - tal vez no debo dejar seguir la rutina de la edad... ¿y si lo intentamos, y vivimos la vida una vez más? - seguro eso han de extrañar.
Ya no contemplen la casa vacía, ya no escuchen los fantasmas del vientre que sólo aparecen cada fin de mes; cuando vean que la muerte ha estado cuidando de sus reflejos, se darán cuenta que poco es el tiempo y mucho lo que aún tienen por recorrer.

- Las tormentas han cesado. Cariño, el invierno ha terminado, ahora los amantes salen a pasear. Te propongo te vistas linda y salgamos, quizás con el aire recuperemos los años que nos han ignorado.
Quizás hoy encienda el fuego de tus labios, cuando las camas separadas se unan y me dejen dormir otra vez a tu lado .
 
[Para Loti y Peta]